jueves, 16 de septiembre de 2010

El cuento que nunca entró al concurso de cuentos

Cambio/Humanidad/Landia/No sé que título ponerle aún.


Hace mucho tiempo, tanto que no lo recuerdo, existía una sociedad pacífica llamada Landia. Estaba poblada por los landeses, extrañas criaturas muy similares a los dragones, especialmente en la parte del corazón muy noble. No echaban fuego por la boca, y a pesar de su aspecto amenazador, su presencia era amigable y cándida. Algunos poseía colas con púas que nunca se usaban, y sus alas les daban total libertad de movimiento. El cielo era su ambiente favorito.

En Landia, la edad no implicaba cuánto tiempo de vida tuvieras. Los años se contaban por el número de abrazos que has recibido. Así que, si tu número era alto, usualmente eras más respetado. Nadie se atrevía a aumentarse la edad, no habían desgracias, quizás sólo un par de problemas que pasaban con el tiempo. 

Mentir era...la mentira no existía. Cómo explicarlo...a los landeses ni siquiera se les pasaba por la cabeza. Todos vivían en una sociedad casi utópica dónde siempre habría alguien para ayudarte, escucharte y sonreirte en los días más fríos. La moneda corriente era el trueque, y el karma era su modo de vida: cosecha lo que siembras. No eran muy complicados, amaban la vida y podría decirse que eran felices.

Hasta que llegó él. Nadie lo vio llegar, simplemente surgió de la nieve una tarde dónde las nubes huían del cielo. Nunca le preguntaron su origen, sólo lo acogieron y trataron como un igual. Primer strike.

Al inicio, repartió algunas sonrisas falsas que todos creyeron. No sospechaban absolutamente nada de él. Presas fáciles, pensó.

Empezó repartiendo palabras de envidia entre los presentes. “Oh, que linda tus púas. Lástima que tú no tengas”, dijo. Los landeses se quedaron boquiabiertos. Nunca había pensado en por qué sólo algunos tenía esas relucientes púas y la gran mayoría no. ¿Acaso se creían superiores?

Y, de repente, ya habían caído en la trampa, sin saber que detrás de esos oscuros ojos rojos aparentemente buenos se escondía un ser cruel, maligno, cuyo único placer era causar desgracias...y disfrutarlas. ¿Por qué? No se sabe.

“¿Por qué habrías de ayudarla? Ella no ha hecho nada por tí.” Y el egoísmo había nacido.


El eco de sus palabras causaron un cambio total en los landeses. Como una manzana de la discordia, poco a poco fue consumiendo y alimentándose de las desdichas de la gente. Sólo unos valientes pequeños de 25 abrazos intentaron pararlo. Pero la única respuesta que obtuvieron fue “madura niño, vuelve cuando sepas tomar decisiones”. Si sólo los hubieran escuchado.

Con el paso del tiempo, los landeses se transformaron. Tanto habían cambiado sus principios, su personalidad, que experimentaron una metamorfosis increíble. Desarrollo u evolución, les dirían algunos. Yo le diría un cuerpo más acorde con su personalidad. Su nueva personalidad.

Sinceramente, creo que se transformaron en monstruos. Increíble el caos que pueden causar un par de frases. Su naturaleza bondadosa cedió para dar paso a abominables criaturas sólo interesadas en sí misma, preocupadas por quién tiene más, quién era el más bonito, el más listo, quién tenía la cola más filosa, o las escamas más relucientes. Comparaciones que no habrían entrado en sus cabezas hace sólo un par de minutos, antes de la llegada de él. Quizá la ignorancia si trae la felicidad.

Seguramente tú has visto a un landés. O a alguien que solía serlo. Y quizás hasta capturaste una chispa de lo que queda de su calidez, su energía. Pero no te dejes engañar.

Ahora se hacen llamar humanos.


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Tenía concurso de cuentos, no participé porque diuuu, no me sentía apta, no tenía nada en mente y estaba algo vacía. Llego a mi casa y fuuuuuuuuuuum, godmmornin' inspiration. Viniste tarde. Primera imagen de aquí, reptar de aquí y última de aquí-i-i-i-id.

* Domina

4 miaus:

Alexis Rott dijo...

que mas me intereso fue la falta de inspiracion, o e todo caso lainspiracion tardia, me suele pasar

como odio mi vida jajjaaxd

pd: no me digas que tu veias digimon?, pos cuantos años tienes, si se puede saber, claro!

Domina dijo...

Wiuu a mi también >.< OHSIIIIIIIIII YO VEÍA DIGIMONNN. Y hmhmhmh, mi edad es confidencial jojojo, pero podría decirse que soy una chibola u.u :D Un saludo.

* El tropicólogo * dijo...

Me gustó mucho tu cuento. Definitivamente vas a mi lista de blogs que sigo. Y que bueno que también te gustara lo que escribí, así es, a veces me transformo xD Saludos! :)

Aixa dijo...

una palabra: BUENÍSIMO. No por nada te leo seguido,

un besooteee Domina <3
Aixa :)