viernes, 18 de septiembre de 2009

Amnesia o anestesia

Hoy me hacían mi endoscopía. Mi mami estaba supernerviosa, mi padre temía por mi y yo estaba (extrañamente) relajada. Mamá me sacó del colegio luego de despedirme de Camila y Jorge (ambos befos, por cierto). Camila estaba algo nerviosa, y una capa de ansiedad empezaba a recubrir mi cuerpo poco a poco. Estaba muy (MUY) hambrienta. Debía estar en ayunas, y...¿saben qué HORRIBLE es el té sin azúcar?. Mi familia no estaba enterada de mi exacto tratamiento el día de mi endoscopía por lo que en el desayuno me dieron una sopa de ramen. La saboreé con el olfato, y mi disciplina enfrentó una dura batalla. No podía comer nada, y debía pasar tomando agua y té sin azúcar. Era un verdadero martirio. ¿Mencioné que el té sin azúcar es lo más horrible que había probado? Eso creía hasta llegar a la sala de endoscopías.



Mi cara al ver la comida que no podía comer.


En la sala de espera daba vueltas, ya surtía efecto en mí las advertencias de mi padre, porque ya le han hecho una endoscopía antes. Asaltaban mi mente temores imposibles, como el exceso de anestesia (o amnestesia, nunca entendí la diferencia :) y mi muerte inmediata; o que al doctor se le caiga accidentalmente una tijera en mi boca ( y ni siquiera usan tijeras U.U). Aparte de el miedo, estaba emocionada. Éste fue uno de los sucesos más interesantes en mi vida pues nunca me he roto algo, ni siquiera doblado un dedo. Nos dijeron que podía entrar con mi mami, la verdad no sé que haría sin ella en estas situaciones :)



Entré. Examiné la sala y vi a un adolescente echado en la camilla, balbuceando palabras ininteligibles. Rogué para que esa no sea yo al salir de la sala. Me pidieron que me ponga un mini mandil, o esa cosa que usan siempre los pacientes en los hospitales, y después de sacarme las zapatillas, me eché en la camilla.

Podía ver la inyección que me pondrían. Podía ver que su aguja crecía y desafiaba mi poder de no llorar...la droga me había hecho efecto sin ni siquiera estar dentro de mí. Siempre le he tenido un pánico terrible a todo lo que tiene que ver con agujas. Recuerdo que en una campaña de vacunación en el colegio lloré antes de que me la colocaran, y después de que esté en mí. Además, el año pasado evité las dos dosis faltantes de la vacuna de Hepatitis B en el colegio porque falté (2º dosis) y porque simulé que me sentía muy enferma (3º dosis). Entenderán, ahora, mi pánico.


La enfermera parecía amable y divertida. Supongo que disfrutará sedar a la gente. Me roció en la boca un medicamento rico que sabía a anís. Poco tiempo después, me rocío algo que sabía a remedio y que calificaría como la cosa más horrible que he probado en toda mi vida. Me pidió que lo tragará, lo que era difícil por el asqueroso sabor. Eso me sedó la boca. Ya era el turno de la inyección. Le tomé fuertemente la mano a mi mami por la aguja burlona. Pregunté donde la pondrían, y respondieron (felizmente) que sería en mi brazo. La Divertida me puso una especie de liga en el brazo que creo que sirve para cortar la circulación (y que duela menos) y me advirtió que probablemente vea todo grande y pequeño (efecto de la amnesia-anestesia). Me estaba preparando para el momento. Cerré los ojos cuando vi que la inyección se inyectaba. Y traté de no llorar.



Milagro. No la sentí. Había esperado algún temblor mental, o por lo menos un grito ahogado. Lo mejor es que no derramé ni una lágrima. Amé a esa enfermera :D. Lo demás es un enigma. Cerré los ojos y la amnesia-anestesia ya surtía efecto en mí. No puedo rememorizar esa hora y media de chequeo.

Desperté algo mareada, y no tenía mucha noción del tiempo. Creía que sólo habían pasado un par de minutos desde que me durmieron. Mi mamá tenía los ojos rojos. Salí de la camilla con algo de esfuerzo y bastante torpeza. Me sentía algo mareada, pajaritos daban vueltas en mi cabeza. Estaba ansiosa por saber todos los detalles de mi operación (ah, sierto, también me darán un video!). No se preocupen, no lo publicaré :D. Me quité el delantal-mandil y fui por alimento. Las ayunas no son para mí.

Ahora, preguntar que tonterías había hablado durante la endoscopía. Mi mamá explicó que en mi estado zombi rogué para que me quitaran el tubo de la garganta pues no podía respirar. Y la razón por sus ojos llorosos. Se lamentó de no haber suspendido la operación, y la calmé porque no había sentido nada. Reía cuando me dijo que había estado con los ojos abiertos durante el proceso y que había rogado. Que sorprendente es la amnesia. O lo que sea. No le pregunté nada más, mi estómago reclamaba más alimento.

Fuimos al Mc'Donals (YEEH!). Devoré gustosamente mi cuarto de libra con papas fritas y Sprite. En el camino a casa le pregunté más detalles de todo y bromeamos bastante. Cuando ella tuvo su endoscopía, su doctor le dijo que había estado muy lúcida y no paraba de hablar. Llegué a casa, y me cambié para ir a claun. Y claun...es otra historia :).



*Domina
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Fotos de Flickr. Etc, etc. Usuarios que las tomaron :), en orden

3 miaus:

Anónimo dijo...

historia de claun.. qiieroo yo!!

Domina dijo...

Aver...

estuve medio drogada, salté como autista (y eso que no tengo mi licencia :)

y te sabes el final. :D

Anónimo dijo...

pero qeria historia largaa pz!