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domingo, 16 de enero de 2011

Lucía

* Leer mientras se escucha Sea Of Love, que esta al final del post. Poooor favor escúchala.


Ella era la chica más distraída que podías encontrar. Escucharla hablar era poco común, y la mayoría de veces en las conversaciones respondía con un “Oh, wow”. En realidad, ella no sabía que decir. Y si lo sabía, le era difícil explicarlo.

Como todos, Lucía tenía problemas. Muchos no dependían de ella , y un par parecían imposibles de solucionar, como la enfermedad de Fénix, su mirlo; o la inminente separación de sus padres. Sin embargo, las lágrimas nunca resbalaron por sus ojos, por más que ella quisiera. Simplemente, cada vez que observaba su mundo irse abajo, recurría a lo único que siempre la hacía feliz : observar el cielo. Acostumbraba a mirarlo una vez al día, y con eso le era suficiente para sobrevivir. Podía pasarse horas buscando formas, contando estrellas o buscando formas que luego esbozaría en sueños.

En un día gris y húmedo, sucedió lo que se anunciaba desde hace un tiempo. Fénix, más frágil y tierno que nunca, yacía inerte en el jardín. Lucía lo veía, sin creer que él no volvería arrullarla en las mañanas.

Sin saber cómo actuar, miró al cielo por última vez, esperando caer la lluvia.
Y se transformó en mirlo, así, de repente.

Extendió sus alas para escapar de sus problemas.
Por fin sería libre.

y el cielo resplandeció.


* Domina


Escrito para un taller que estoy llevando. Foto
de aqui aquí, video de tu-también. Alias U2.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Yo no podría


de: Tom_Lin
Me pregunto cómo se siente.

Tener a la chica que amas, y has amado por años, allí, enfrente tuyo, tan cerca que podrías tocarla...y a la vez a miles de kilómetros de ti. Está feliz, risueña, y no puedes hacer nada más que compartir su felicidad. Harías cualquier cosa por verla sonreír. Pero, al mismo tiempo, tienes unas ganas terribles de preguntarle que tiene él que no tienes tú, un por qué, alguna explicación lógica de lo que está sucediendo, y quizás, si te dejas llevar por los sentimientos, confesarle todo, absolutamente TODO otra vez. Sólo para recibir otra sonrisa de las que menos te gustan, una dosis de lástima y una triste disculpa que terminará alejándote de ella. Por eso, siempre llevas contigo unas palabras reprimidas y una excusa para no hablar del tema. Sé que sabes controlarlo, sé que lo intentas.

A veces creo que la gente más triste es la que simula ser más feliz. Y siempre he pensado que tú eres uno de ellos. Cada vez que te veo, de alguna u otra forma, consigues hacerme sonreír. Aún así,te conozco, y sé que tienes tantas cosas en mente, tanto para desahogar, pero lo almacenas es una caja fuerte inacessible al mundo exterior, y en ocasiones hasta para ti. Como si fuera tan fácil obviar tus sentimientos. Ocultas tan bien tu tristeza, que es extremadamente difícil reconocerla a simple vista y sin una lupa. Está en un pozo que mantienes a raya, sin saber que puedes caer en cualquier momento. Y, si no tienes cuidado, ahogarte.

Lo haces porque lo que menos quieres causar es lástima (sé cuánto lo odias). Pero aún puedo alcanzar a ver un atisbo de esa tristeza amordazada en tus ojos -invisible a la gente corriente- de lo que fue y no pudo ser, y quizá nunca será.

Sufres. Sufres mucho. Contemplas su chispa, sus risas, su aparente fuente inagotable de energía día tras día, y la quieres, demasiado. Observarla es tu premio de consuelo. Hablarle y hacerla reír te alienta, te da falsas esperanzas que se esfumarán en poco tiempo.

No te gusta hablar del tema, lo sé. Y si fuera tú, a mi tampoco.

Honestamente, si fuera tú, me habría alejado en lo posible de ella hace mucho tiempo. Verte perdido por ratos en la nada, es el equivalente de ver a mi hermanito llorar (si no es causado por mi) y sentirme inútil y frustrada porque no puedo acallar sus lágrimas. Es ver llorar silenciosamente a mi hemano adoptado. Pero no, la quieres tanto, tanto que te basta y sobra con el premio de consuelo, pues crees que no hay nada más que se pueda hacer. Y piensas que tenerla así es mejor que perderla. Te haces daño, pero lo aceptas. Aun que sea duro y estés confundido la mayor parte del tiempo, sigues allí. A su lado, con ella y sin ella a la vez.

Y por eso, te admiro. Gracias mejor amigo, eres muy, muy valiente.

But don't look back in anger, I hear you say.


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Ésta es una entrada que tengo pendiente desde hace tanto tiempo, sólo que no sabía cómo explicarla. Hace un par de semanas él intentó contarme la historia de su vida, pero sólo llegó a la mitad. Ya no podía más. Mi mejor amigo, un chico ejemplar, mi hermano adoptado. el único capaz de regalarme su comida y dejarme volver por más. Espero que cuando encuentre a esa persona, ella lo valga. Por favor.

jueves, 16 de septiembre de 2010

El cuento que nunca entró al concurso de cuentos

Cambio/Humanidad/Landia/No sé que título ponerle aún.


Hace mucho tiempo, tanto que no lo recuerdo, existía una sociedad pacífica llamada Landia. Estaba poblada por los landeses, extrañas criaturas muy similares a los dragones, especialmente en la parte del corazón muy noble. No echaban fuego por la boca, y a pesar de su aspecto amenazador, su presencia era amigable y cándida. Algunos poseía colas con púas que nunca se usaban, y sus alas les daban total libertad de movimiento. El cielo era su ambiente favorito.

En Landia, la edad no implicaba cuánto tiempo de vida tuvieras. Los años se contaban por el número de abrazos que has recibido. Así que, si tu número era alto, usualmente eras más respetado. Nadie se atrevía a aumentarse la edad, no habían desgracias, quizás sólo un par de problemas que pasaban con el tiempo. 

Mentir era...la mentira no existía. Cómo explicarlo...a los landeses ni siquiera se les pasaba por la cabeza. Todos vivían en una sociedad casi utópica dónde siempre habría alguien para ayudarte, escucharte y sonreirte en los días más fríos. La moneda corriente era el trueque, y el karma era su modo de vida: cosecha lo que siembras. No eran muy complicados, amaban la vida y podría decirse que eran felices.

Hasta que llegó él. Nadie lo vio llegar, simplemente surgió de la nieve una tarde dónde las nubes huían del cielo. Nunca le preguntaron su origen, sólo lo acogieron y trataron como un igual. Primer strike.

Al inicio, repartió algunas sonrisas falsas que todos creyeron. No sospechaban absolutamente nada de él. Presas fáciles, pensó.

Empezó repartiendo palabras de envidia entre los presentes. “Oh, que linda tus púas. Lástima que tú no tengas”, dijo. Los landeses se quedaron boquiabiertos. Nunca había pensado en por qué sólo algunos tenía esas relucientes púas y la gran mayoría no. ¿Acaso se creían superiores?

Y, de repente, ya habían caído en la trampa, sin saber que detrás de esos oscuros ojos rojos aparentemente buenos se escondía un ser cruel, maligno, cuyo único placer era causar desgracias...y disfrutarlas. ¿Por qué? No se sabe.

“¿Por qué habrías de ayudarla? Ella no ha hecho nada por tí.” Y el egoísmo había nacido.


El eco de sus palabras causaron un cambio total en los landeses. Como una manzana de la discordia, poco a poco fue consumiendo y alimentándose de las desdichas de la gente. Sólo unos valientes pequeños de 25 abrazos intentaron pararlo. Pero la única respuesta que obtuvieron fue “madura niño, vuelve cuando sepas tomar decisiones”. Si sólo los hubieran escuchado.

Con el paso del tiempo, los landeses se transformaron. Tanto habían cambiado sus principios, su personalidad, que experimentaron una metamorfosis increíble. Desarrollo u evolución, les dirían algunos. Yo le diría un cuerpo más acorde con su personalidad. Su nueva personalidad.

Sinceramente, creo que se transformaron en monstruos. Increíble el caos que pueden causar un par de frases. Su naturaleza bondadosa cedió para dar paso a abominables criaturas sólo interesadas en sí misma, preocupadas por quién tiene más, quién era el más bonito, el más listo, quién tenía la cola más filosa, o las escamas más relucientes. Comparaciones que no habrían entrado en sus cabezas hace sólo un par de minutos, antes de la llegada de él. Quizá la ignorancia si trae la felicidad.

Seguramente tú has visto a un landés. O a alguien que solía serlo. Y quizás hasta capturaste una chispa de lo que queda de su calidez, su energía. Pero no te dejes engañar.

Ahora se hacen llamar humanos.


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Tenía concurso de cuentos, no participé porque diuuu, no me sentía apta, no tenía nada en mente y estaba algo vacía. Llego a mi casa y fuuuuuuuuuuum, godmmornin' inspiration. Viniste tarde. Primera imagen de aquí, reptar de aquí y última de aquí-i-i-i-id.

* Domina