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lunes, 7 de febrero de 2011

Rafael y Luciana #5 Me tuviste desde un hola

Esta es la quinta entrega de la tan esperada y no tan esperada historia llamada "Rafael y Luciana" Gracias por leerla, y si no, también gracias.





Uno está enamorado cuando se da cuenta de que la otra persona es única. Cuando se da cuenta de que la persona que está ahí, siendo iluminada por ese rayo de ilusión que le da tu mirada, siendo adornada por esas mariposas que no mienten en tu estómago, es una persona especial, una persona singular, una persona que por más que pasen miles de miles de años, nunca encontraras su igual. Eso se llama estar enamorado. Sin embargo, por más única que sea esta persona, hay veces en en las que puedes encontrar su remplazo, a eso se le llama "el amor después del amor". Como dijo Fito Paez alguna vez, el amor despues del amor tal vez se parezca a este rayo de sol. Y sí, ese amor que sientes después de haber amado es un amor respladeciente, es un amor que cura viejas heridas, es un amor feliz, un amor capaz de hacerte superar infinidad de cosas. Y eso, es lo que Rafael sentía después de haber amado a Luciana.

Después de varios meses, incluso años desde la última vez en la que Rafael le lanzó una amarga mirada a Luciana, él se encontraba en un rumbo diferente en su vida. Estaba ya terminando la universidad, se encontraba trabajando en un lugar donde podía conseguir una buena oportunidad en adelante, tenía una perfecta armonía con su familia y amaba a una nueva persona a la que dejó entrar a pesar de muchas dudas al comienzo: María José.
Nada podría ir mejor.

-"Rafael, conseguí un trabajito hoy en una recepción de la boda de mi prima" Dijo Mauricio por teléfono. "Es para ser meseros, lo sé es extraño, esque los que iban a servir las mesas parece que tuvieron un percanse y bueno, aproveché el momento, nos van a pagar bien."
- "¿A qué hora?" Preguntó Rafael
- "Tenemos que estar ahí a las siete, yo tengo que estar mucho antes, es decir, tú tienes que estar ahí a las siete." Dijo Mauricio.
- "Ya está bien, ¿el traje me lo dan ahí?."
- "Sí, al parecer el chef tiene nuestros trajes."
- "Bueno, nos vemos a las siete entonces." Dijo Rafael acabando la conversación.

Rafael se bañó, se arregló el cabello y llamó a Majo.
- "Majo, hoy voy a trabajar en una boda de mesero, ¿puedes creerlo? seré un asco."
- "Nada Rafa, lo harás muy bien."
- "Eso espero, bueno tengo que irme ahorita, te amo cuidate chau."

Salió de su casa con una sonrisa enorme, como esas sonrisas con las que te quedas después de hablar con la persona con la que esperas hablar todo el día, esas cosquillas por dentro, esa felicidad repentina.
Llegó a la boda, todos estaban bien vestidos. Le sorprendió ver que la mayoría era gente que parecía de un buen estado social, él no se encontraba entre ellos. Pero bueno, iba a ser mesero, no necesitaba encontrarse mucho.
Mauricio lo vio, se vistieron y ambos comenzaron a trabajar. Pasaron diez minutos, media hora, una hora y todo parecía ir muy bien. Rafael comenzaba a sentirse orgulloso de su repentino talento.
- "Lleva esto a la mesa siete" Dijo el encargado de los meseros. "Ah, y también este postre a la mesa nueve. Y por cierto, no olvides llevar estos platos a la mesa dos"

"Bueno" pensó Rafael "Hasta aquí llegó mi éxito."
Rafael intentó llegar a la mesa siete sin botar un solo plato, sin embargo no tuvo este éxito al llegar a la mesa nueve.
BOM! Una copa de helado cayó en el vestido azul de una señora.
- "Lo siento, lo siento mucho."
- "Pero si eres un inútil" Gritó ella. "Mesero estúpido."
- "Lo siento, lo siento." Repitió Rafael varias veces sin poder creer lo que había pasado cuando derepente, una voz lo interrumpió.

- "¿Casimuerto?"



Rafael sintió un escalofrío que nació en el estómago y fue hacia la cabeza.
- "Rafael, ¿qué haces?" Dijo ella.
Ella, una mujercita de vestido color perla, mucho más bella que antes, mucho más resplandeciente que antes, con diferentes aires de grandeza, con una distinta mirada de soberbia, era diferente, pero era la misma.
- "Lu..Luciana..." Dijo Rafael, tan calmado pero a la vez tan desconcertado como nunca.
- "¿Qué esperas para traer algo para limpiar este desastre?" Dijo la señora de vestido azul.
- "Sí, si lo siento. En seguida lo hago." Dijo Rafael saliendo de un nirvana increíble.

Fue a la cocina, no sabía que era lo que buscaba, comenzó a caminar en círculos, era ella, era Luciana, es increíble, era ella, no era otra, era la misma, era distinta, era la de antes, era la mujer traicionera, era la mujer mentirosa, era la mujer loca, era la mujer perfecta.
- "¿Rafael?" Dijo Luciana entrando a la cocina.
- "¡LUCIANA!" Gritó Rafael, Luciana se asustó. "Eh, lo siento, esque, nose, estaba un poco, nose, un poco, tu sabes, bueno, a los años, no?" Dijo soltando una risa nerviosa.
- "A los años, no volví a escuchar nada más de ti desde esa vez en España. ¿Cómo has estado?" Dijo Luciana acercándose
- "Bueno, eh yo, he estado en otras cosas, probando la vida, tu sabes, viviendo, respirando." Dijo Rafael muy nervioso
- "Es bueno respirar." Dijo Luciana.
- "Muy bueno, evitas morir." Dijo Rafael avergonzandose de la torpeza de sus palabras
- "Sí, bueno, te ves diferente. ¿Has bajado de peso? Te vez muy bien." Dijo Luciana
- "Creo que sí. No lo sé, eh tengo enamorada." Dijo Rafael
- "Oh, que bien... ¿Cómo se llama?" Dijo Luciana.
- "Eh... por alguna extraña razón en estos momentos no lo puedo recordar."
- "Debe ser una mujer muy especial." Dijo Luciana soltándo una risa burlona.
- "Más especial que otras, sí." Dijo Rafael mirándola fijamente.
- "Lo siento, en verdad, lo que pasó ese día, hasta ahora no lo puedo superar. Pero, he cambiado, soy otra, tú me hiciste otra."
- "No digas eso, esas cosas ya no importan, pero podemos ser amigos, ¿no?" Dijo Rafael.
- "Claro, amigos, tú, yo, por siempre amigos, mejores amigos, tú, yo." Dijo Luciana con un poco de torpeza.
- "Sí, eso suena bien, bueno, tengo que seguir atendiendo, te veo luego ¿sí?" Dijo Rafael saliendo de la habitación.

Con el paso de la noche, Rafael fue hacia la pista, Luciana rápidamente se unió a él. Eran dos personas completamente sincronizadas. Rafael sintió todo lo que pudo sentir, el cielo no era más el límite. Luciana sonreía. No se contaban nada, pero ya sabían todo. Callaban y hablaban mediante melodías. De repente, sonó una canción un poco antigua de Joaquín Sabina, se llamaba "Contigo."
- "Un poco romántica, ¿no crees?" Dijo Luciana riéndo.
- "Creo que sí, pero todos estan bailando, bailemos también." Dijo Rafael sonriendo.
Y entonces bailaron...
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.


Rafael entendió lo que estaba pasando, no podía seguir con eso.
- "Lo siento Luciana." Le susurró al oído. "La verdad, es que estoy mejor así, me voy a mi casa ahora, antes de que sea tarde."
La dejó en la pista de baile y se fue sin mirar atrás. No fue a su casa, fue a un bar. Pasaron horas y horas. Él no entendía nada, aunque al final, entendió que tenía que dejarla, ella no iba a cambiar, era la misma, él lo sabía.

Condujo hasta su casa, estaba lloviendo. Abrió la puerta principal, subió hasta su cuarto y entonces encontró una nota encima de su cama:
Yo podría haberlo hecho mejor
Vos podrías acercarte a mí
Yo intuía que esto mi amor
Se rompía y esto es siempre así
La verdad es que todo fue
Tan extraño, tan extraño al fin
Vos buscando el polvo de dios
Yo bebía para irme de aquí

Cada vez que pienso en vos
Fue amor, fue amor


Era una canción de Fito Paez, ¿Acaso es habría sido Luciana? ¿Luciana había estado en su cuarto? No, imposible.
De repente, Rafael no supo que hacer y se asomó a la ventana de su cuarto.
Ahí estaba ella. Era imposible, era un sueño, nada podía ser tan irreal.
Ahí estaba Luciana, empapada por la lluvia.
- "¿Luciana? ¿Qué rayos haces ahí?"
- "¿Puedes bajar?" Dijo Luciana.

Rafael bajó, cerró su puerta y la miró.
- "Hola, sé que no he sido la persona perfecta. Sé que hice cosas que ninguna otra persona que ama de verdad ha hecho. Sé que te dije que quería vivir la vida, pero al perderte supe que sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida. Supe que vivimos realmente en el mundo cuando amamos. Nunca nadie me había hecho sentir tan diferente como tú. Nunca nadie me ha visto con los mismos ojos que tú. He buscado, he buscado por todo el mundo. Y nada se compara a tu sonrisa. Tú, tú arruinaste mi vida, desde que te vi en ese puente a punto del suicidio, tú fuiste el mundo para mí, tú, tú arruinaste todo, más te vale que te cuides. Porque por tu culpa, te amo." Dijo Luciana en medio de la lluvia

- "Luciana yo..."
- "Espera, mira, no es que te quiera decir que debes de amarme, pero quiero que lo hagas. La decisión es simple, claro, ella o yo. Y estoy completamente segura que ella es una mujer muy especial. Pero Rafael, yo te amo, en una manera tal en la que puedo dejar pasar tus bromas, tus indesiciones, tus maneras tan explosivas de reaccionar, de una manera que me hace odiarte, amarte. Entonces tómame a mí, escógeme a mí, ámame a mí."

Rafael la miró, la observó por más de un minuto.
- "Rafael yo..." Dijo Luciana hasta que él la interrumpió.
- "No digas nada, me tuviste desde que dijiste hola."
Ella sonrió, él se acerco, y ambos, con sus rostros juntos, sonrieron. Y sí, se besaron.

Y así fue como terminó un capítulo de la vida de Rafael y Luciana, de esta historia tormentosa, pero que con el paso de los años, supo hacerse entender.
Gracias por leerla y por quienes esperaban esto desde hace mucho tiempo, gracias por su paciencia.
Gracias a todos.


*Maafer G.



viernes, 21 de mayo de 2010

Rafael y Luciana #4 Somos muy diferentes.




Aveces, si tenemos suerte, nos vamos a encontrar con la persona que separará nuestra vida en dos épocas: En un Antes de ella y después de ella.
Y entonces tu vida comienza a tener sentido, nada es igual que antes, eso sí te lo aseguro. Lo que antes podías llamar FELICIDAD, no se compara a la que quieres o logras obtener.
Nada, así NADA, es tan perfecto como lo que sientes.
El problema, claro está, es al que todos tememos en silencio. ¿Qué pasa si nunca encuentras a la persona con la que deberías estar, o qué pasa si la encuentras, pero estás muy distraído como para encontrarla?

“Casimuerto, ya me fui. Gracias por esa noche tan especial, nos vemos algún día. Luciana.”

A Rafael se le partió el corazón al leer ésta nota cuando se despertó en la habitación de ella.
No quería saber nada sobre nadie, todo estaba mal. Ella ya se había ido y lo más probable es que nunca más la vuelva a ver.
¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasar eso? ¿Por qué justo ahora que ella le había dicho que lo amaba? ¿Por qué justo ahora que él también le había dicho lo mismo?
“Espera…” pensó. “Yo nunca le dije que la amaba…”

Rafael comenzó a golpear la almohada, a gritar, etc.
Nunca le dije que la amaba…
Rafael comenzó a buscar su número por alguna parte del cuarto de Luciana, pero obviamente, no encontró nada.
Salió corriendo a la calle, comenzó a buscarla desesperadamente. Y no, no estaba.

“Mañana estará seguramente en el aeropuerto, ahí la podré ubicar.” Pensó

Rafael volvió a su casa, pensativo y triste. El teléfono sonó.
- “Oe Rafa, ¿Dónde estabas ayer ah?” Era Mauricio.
- “¿Qué te importa?” Dijo Rafael riendose
- “Eres un soquete.” Dijo Mauricio.
Lo bueno de Mauricio, su mejor amigo, es que era una persona de otro mundo. No era muy normal a las personas que comúnmente conocemos y queremos. No, Mauricio era diferente. Él tiene un extraño amor a las cosas inusuales e inesperadas. Nunca planea. Nunca traiciona. Nunca miente. Nunca te abandona. Nunca termina las cosas. Nunca enfrenta nada. Nunca se molesta a menos que sea algo sumamente malo. Es simple. Nunca se acompleja por nada. Ése es Mauricio.
- “Estúpido.” Dijo Rafael riéndose denuevo.
- “Bueno ya, cuéntame, ¿Qué tal te fue con Lucía?” Dijo Mauricio
- “Es Luciana…”
- “Bueno, Luciana, ¿Qué paso?”
- “Estuvimos ayer todo el día…”
- “¿Todo el día? ¿Incluyendo la noche?”
- “Sí.”
- “¡Santos huacamoles!” Dijo Mauricio “¿Y qué paso?”
- “Luciana está embarazada.”
- “¿Qué? No jodas Rafael… ¿Tan rápido eres?”
- “No tarado, no de mí.”
- “Ah, ¿Qué? Espera, estoy confundido, ¿eso te lo dijo antes o después?”
- “Después.”
- “¿Y aún así estuviste con ella?”
- “Sí…”
- “Soquete.”
- “¿Ah?”
- “No sabes lo que acaba de pasar, ¿Verdad?”
- “No te entiendo…” Dijo Rafael confundido
- “La niñita inocente de Luciana, dirá que el parásito que saldrá de ella es tuyo.”
- “No creo.”
- “¿Cuánto te apuesto?”
- “Luciana no es así…”
- “Mira pastrulo, la conoces cuanto…¿ semanas?”
- “Ya va un mes…”
- “Un mes, y tu aseguras que no es pendeja.”
- “Mira, el plan es hablar con ella.”
- “Anda a su casa pues.” Dijo Mauricio
- “Se va a ir a España.” Dijo Rafael.
- “Aguanta, ¿No estás con ella?.”
- “No.” Dijo secamente.
- “Si serás de estupido…”
- “Bueno, voy a ir al aeropuerto mañana.”
- “Te acompaño.” Dijo Mauricio.
- “¿Estás seguro?”
- “Sí, total mañana no tengo nada que hacer y mis examenes terminaron.”
- “Genial, entonces vamos mañana.”

Las horas pasaron, el tiempo se hacía corto y a la vez largo.
- “Rafael, baja ya está la cena.” Dijo su papá dentro del cuarto de Rafa.
- “Sí, ya voy. Espera, quiero preguntarte algo…”
- “Dime.”
- “Te acuerdas de tu amigo que vino un día con su hija… Luciana.”
- “Sí, claro que tiene.”
- “¿Cómo se apellida?”
- “¿Quiéres saber el nombre completo de Luciana?”
- “Sí.”
- “Bueno, es Michelle Luciana Francalanci.”
- “ ¿Michelle?”
- “Sí, es su primer nombre pero le dicen Luciana porque su mamá también se llama Michelle.”
- “Ah, interesante.”
- “Hijo baja de una vez, ya está la comida.”

El día se había pasado volando y él no tenía las cosas claras aún. No sabía exactamente que es lo que iba a pasar mañana, sin embargo, tenía que encontrarla. Osino, la vida como la conocía no iba a ser la misma nunca más. Y así, las cosas eran y son. Serán y estarán. De pronto, el teléfono comenzó a sonar.
- “¿Aló?” Dijo Rafael
- “Aló, Rafael, seguro no te acuerdas de mí.” Dijo una voz amiga.
- “¿Majo?.”
- “¡Adivinaste! ¿Qué tal?”
- “Bien, asu que sorpresa que me llames.”
- “Sí.” Dijo Majo riéndose. “Ya que tu nunca me llamaste, decidí preguntar por tu número.”
- “¿A quién le preguntaste?”
- “Alejandro Chipoco.”
- “¿Conoces a Alejandro Chipoco? Es mi patasa.”

Se pusieron a hablar de la vida, de qué habían pasado en estos últimos días, de qué habían pasado en éstos últimos 19 años, de ellos. De que Majo estudiaba en La universidad de Lima comunicaciones y que le parecía lo más adecuado a ella. Rafael le contó sobre sus estudios también y lo que planeaba para el futuro. Nunca tocaron el tema de Luciana excepto para decir que se marchaba a España.
- “¿Se fue a España? ¿Cómo estás con eso?” Dijo Majo preocupada.
- “Todavía no se va. Pero bien, creo. No sé.”
- “Ay Rafael, todo va a estar bien.”
Todo era así, era una conversación como si se conocieran de años. Rafael se sintió raro.
- “Majo, ¿Qué es lo que quieres de mi?”. Se atevió a preguntar.
- “¿Qué quiero de ti? No entiendo.”
- “Dime, esque yo la verdad, quiero saberlo.”
- “Bueno, para serte completamente sincera, me gustas.”
- “Ah, ¿si?.”
- “Sí, pero no mucho no te emociones. Quiero conocerte, quiero que esto sea correcto.”
- “Majo, yo…”
- “Yo sé que probablemente no te guste yo ahorita, pero para eso nos estamos conociendo, ¿no?”
- “Tienes razón, hay que ver que pasa.”
- “Aja.” Dijo Majo riéndose.

Siguieron hablando por masomenos una hora más, hasta que ya era muy tarde y decidieron colgar para descansar. Rafael tenía todo un itinerario que seguir mañana. Iba a ser muy largo.



Al día siguiente, Mauricio ya había llegado a su casa y estaban listos para partir.
- Con que se llama Michelle ¿huh?” Dijo Mauricio.
- “Sí, bueno Michelle Luciana.”
- “Como la canción… Michelle ma belle.” Dijo Mauricio cantándo.
- “¿Qué canción es esa?” Preguntó Rafael.
- “Esa pues, la de los Beatles, hay ignorante, escúchala.” Dijo Mauricio dándole su IPOD.
Rafael la escuchó, casi se muere.
- “Que canción más adecuada.”
- “Exacto, oye Rafo ya vámonos que se hace tarde.”

En todo el camino al aeropuerto estuvo escuchando la canción.
“MICHELLE, MA BELLE
THESE ARE WORDS THAT GO TOGETHER WELL MY MICHELLE
I LOVE YOU, I LOVE YOU, I LOVE YOU THAT'S ALL I WANT TO SAY”

- “LLegamos Rafa, sal de tu trance”
Ambos saltaron corriendo del taxi, fueron rápidamente dentro del aeropuerto y comenzaron a buscar la lista de vuelos.
- “Madrid, Madrid, Madrid…”
- “Facil hace escala.”
- “No sé, habrá que preguntar a la señorita.”
Estaban yendo hacia el mostrador cuando de repente una voz conocida dijo:
- “¿Rafito?”
Rafael volteó, lo miró y se quedó estupefacto.
- “¿Juan Carlos?” Dijo Rafael sorprendido.
- “¿Cuánta gente has conocido últimamente.” Dijo Mauricio a Rafael.
- “No te imaginas.” Respondió Rafael.
Juan Carlos se acercó a él con una gran sonrisa que sólo los argentinos tienen.
- “Che boludo, te fuiste sin decir nada ¿qué pasó?.”
- “Nada, esque tenía que irme al toque, tenía unos asuntitos aquí.”
- “Ah está bien entonces, ¿Qué hacés por aquí?.”
- “Nada, vengo a buscar un vuelo LIMA-MADRID.”
- “Ah, el vuelo de Lucianita.”
- “¿tú sabes?...”
- “Claro boludo, ¿Cómo no voy a saber si es mi amigasa?.”
- “Ah bueno, ¿Sabes a qué hora sale?.”
- “Ya salió, ¿pero vos que te pensas? Esos vuelos salen en la madrugada viteh.”
Mauricio y Rafael se quedaron viendo, imposible.
- “No puede ser, ah la perdí ahora sí para siempre.” Dijo Rafael lamentándose.
- “¿Querías perseguirla, no?” Preguntó Juan Carlos.
- “Sí. “
- “Pero aún estás a tiempo, el proximo vuelo sale dentro de una hora.” Dijo Juan Carlos mirándo su reloj.
- “¿Sí? Bueno, pero igual no tengo como pagar un boleto a Madrid.”
- “Ay Rafito, para eso estoy yo, Me extraña araña, que siendo mosca, no me conozca…”
- “¿Qué?” Dijo Rafael confundido.
- “Vamos al mostrador para comprarte esos tickets, ¿dale?”
- “Bueno, creo que aquí ya me retiro.” Dijo Mauricio despidiéndose.
- “Pero que, ¿vos no vas a ir?”
- “¿Me lo vas a pagar tú?” Dijo Mauricio incrédulo.
- “Mira, dejá que acá tu servidor se encargue de esto.” Dijo Juan Carlos sonriéndo.
- “Gracias Juan Carlos, te debo una bien grande.” Dijo Rafael.
- “No te preocupes, yo sabía que la amabas desde el primer día, sólo que eres muy tarado y no te dabas cuenta, ahora andáte rápido que te perdés este vuelo también.”
Y sin pensarlo dos veces, ambos ya estaban aterrizando en Madrid.
- “Bien, ya estamos aquí, ¿Ahora qué?.”
- “Juan Carlos me dio una dirección, habrá que preguntar.”
- “Está bien pero dejame practicar mi acento.”
- “¿Qué acento.”
- “Eze azento poz hombre, tu eztaiz bien cojonudo.” Dijo Mauricio hablando como español.
- “Eres un idiota.”
- “Tú máz.” Dijo Mauricio con su acento español denuevo.
- “Aveces creo que sólo hablas por emitir sonidos.”
- “Aveces es cierto.” Dijo sonriendo.
Le preguntaron a todo el mundo acerca de la dirección, algunos sabían, otros no, algunos le daban el camino erróneo, otros ni se acercaban a hablarles
Fue difícil.
De tanto ir en camino y camino, después de tres horas. Llegaron.
Era una casa blanca grande y bonita rodeada de un gran jardín. Ella debía estar ahí.
DIN DON.



- “¿Diga?” Dijo una voz por el intercomunicador.
- “Disculpe, estoy buscando a Luciana…”
- “Sí, ¿de parte?.”
- “No digas que eres Rafael.” Dijo Mauricio.
- “De parte de Juan Carlos.”
- “Vale un momento.”
Esperaron por un rato hasta que de pronto la puerta se abrió, era ella. Tan bella como la aurora, tan blanca como la nieve, tan perfecta como el arcoíris.
- “Tu no eres Juan Carlos.” Dijo ella sumamente sorprendida.
- “Soy Rafael, vengo a decirte algo.”
- “¿Qué pasó?” Preguntó confundida.
- “Pasa que me olvidé de decirte unas cosas…” Rafael volteó y miró a Mauricio.
- “Luciana.” Dijo Mauricio. “¿Tienes video juegos en tu casa?”
- “Tengo un wii en la sala, ¿Quiéres…?”
- “¿Pasar? De hecho, hablen ustedes aquí, demórense el tiempo que quieran, yo estaré bien.” Dijo Mauricio entrando a la casa.
- “¿Y bien?” Dijo Luciana.
- “Y bien, te tenía que decir que… cuando tu me dijiste que me amabas… yo no pude decir…”
- “¿Que me amabas también?”
- “Aja, te amo Luciana.”
- “Ya lo sé casimuerto, pero si me lo hubieras dicho allí, las cosas no hubieran cambiado, yo hubiera venido igual, tú no me ibas a detener.”
- “¿Segura?”
- “Completamente…”
- “Luciana, no tienes que venir aquí para ocultarte de tu padre, puedes enfrentarlo ahí, todo puede estar bien, creeme.” Dijo Rafael cogiéndola de las manos.
- “Rafael.” Dijo Luciana despacio.
- “Todo estará bien, pero vuelve, vuelve porfavor.”
- “Rafael…”
- “Yo puedo ayudarte, podemos hacer que esto funcione, nadie te va a amar como yo Luciana…”
- “Rafael…”
- “Luciana por favor por favor por favor…”
- “¡RAFAEL.” Gritó Luciana “No me entiendes… yo no voy a tener ningún bebé… Sólo quería deshacerme de ti.”
- “¿Qué?” Dijo Rafael apartándose.
- “Lo siento, no quiero que me sigas amando, te haces daño, tu no me conoces realmente, y yo, yo la verdad quiero dejar de sentir cosas por ti, no me quiero aferrar a nada, quiero dejarte ir.”
- “¿Qué?” Dijo Rafael muy confundido.
- “Lo siento, ésta no es la manera en la que quería que terminara esto.”
- “¿Qué?” Seguía diciendo Rafael.
- “De verdad, yo te quise mucho. Pero ésto tenía que parar, yo no soy para ti, y tu tampoco para mí, somos muy diferentes.”
- “¿No eras feliz cuando estábamos juntos?”
- “Era muy feliz, Rafael.”
- “¿Entonces?”
- “Esque yo… yo no quiero eso para mí. Quiero vivir, quiero irme, quiero tener conocer a mil personas y estar con la mitad de ellos, quiero viajar, quiero salir de todo y de todos.”
- “Luciana.. estás loca.”
- “Lo sé, pero por eso, no quiero que ése sea tu problema, quiero ser libre y dejar de amarte. Y si esta es la única manera, lo voy a hacer.”
- “Está bien, respeto tu desición. Si así es como quieres terminar esto, está bien.”
- “Lo siento, así es como menos quería terminarlo.”
- “No importa, además ¿terminar qué? Nunca fuimos nada, y ¿sabes qué? Fue mi error por creer que eras una persona que no eres. Eres una cualquiera Luciana.”
- “Rafael, no me hables así.”
- “Pero es tu verdad, y es quien tu has decidido ser. Ser la perra de todos los hombres. Está bien, no es mi problema. Tienes razón, una mujer tan facil no es para mí” Dijo Rafael. “Mauricio ya nos vamos.”
- “Oye yo, discúlpame.”
- “No, yo no tengo nada que disculparte. Más bien disculpame tú por creer en ti.”
- “Por favor, no me hables así.” Dijo Luciana llorando.
- “No me importa.” Dijo Rafael. “¿MAURICIO TE PUEDES APURAR?”
- “Ya ya, ¿Tan rápido? Estaba ganando…” Dijo Mauricio saliéndo. “Uy.” Dijo mirándo a Luciana. “Lo siento, no tengo ningún pañuelo para darte.”
Ambos se fueron, caminaron, Rafael estaba furioso y cansado.
- “¿Qué pasó?”
- “Le dije que era una prostituta, bueno algo así.”
- “Está bien, no hay nada mejor que decirle prostituta a la mujer que quieres después de decirle que la amas.” Dijo Mauricio.
- “¿Sabes qué? Nunca encontraré a nadie para mí.”
- “O lo peor, quizás ya la encontraste y no te has dado cuenta.”
- “¿Quién? ¿Luciana?”
- “Nosé.”
- “O sabes que, también está Majo…”
- “Puede ser…” Dijo Mauricio.
- “Puede ser…” Dijo Rafael.

Ambos siguieron su camino, mas sin embargo, esa no fue la última vez que Rafael vio a Luciana. Pero hasta éste punto de la historia el supo que Luciana no era para él. Pero entonces, ¿Quién lo era? He ahí la duda existencial que Rafael y todos tenemos.
¿Quién es para nosotros? Y como dije antes, ¿Qué pasa si ya vimos a esa persona y no nos hemos dado cuenta?
Pues fácil.

Aprendes a prestar atención.

¿continuará...?
*Maafer G.




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Francisco Javier Martín
Tadhik
db*Photography

miércoles, 28 de abril de 2010

Rafael y Luciana #3 Majo

Primero que nada, lo siento por no haber publicado pronto la tercera entrega. Pero aquí está, la tercera parte que nadie pidió. Rafael y Luciana.



A lo largo de tu vida, te vas a cruzar con gente que dice lo correcto en los momentos adecuados. Esa es la gente a la que todos acuden y admiran. Sin embargo, deberíamos juzgar a la gente por sus acciones y no por sus palabras. Ya que al final, las palabras no valen. Como todos dicen a las palabras se las lleva el viento, y son las acciones, LAS VERDADERAS ACCIONES, que califican a una persona. Entonces, cuando todos dicen “quiero ser feliz”, es algo realmente torcido.
Ya que nosotros los jóvenes, creemos que eso, es decir el amor y la felicidad, lo encontraremos en alguna parte de nuestro futuro. Mientras que los mayores, creen que eso yace en algún lugar del pasado.
Entonces, ¿en qué momento somos felices? ¿En qué momento dejamos de decir que lo queremos para obtenerlo? ¿En qué momento nos pertenece?
El ser feliz es un arte, como el arte de amar. El problema está en que creemos que amar es ser felices, pero no. Amar es algo precioso, eso es seguro. Pero amar, como todo en la vida, tiene sus momentos. Ya que primero tiene que ponerse feo, para luego ponerse lindo.

Entonces, Rafael volvió a su casa después de irse a Argentina. Desilucionado, triste y apagado. Nada lo llenaba, nada lo hacía feliz.
Pasaron días, semanas, y no supo nada de ella.
- “Oye pastrulaso, habla vamos a un tono hoy.” Dijo su mejor amigo, Mauricio.
- “Tono? No no, paso.”
- “Ya pues, vamos, no puedes seguir metido en tu casa.”
- “¿Y qué pasa si viene y yo no estoy.?”
- “Huevon no va a ir, ya superalo, ella es una perra que no te quiso nunca.”
- “Quizás..”
- “No nada de quizás, sabes que es cierto ahora dejate de huevadas y vamos.”
- “Está bien,¿ a qué hora?”
- “Estoy en tu casa a eso de las nueve.”
- “Ya.”

Rafael colgó el teléfono, se cambió, comió algo y se sentó en la sala.
Todo era normal, nada era diferente.
Nada había cambiado.
Todo estaba igual.
Pero entonces, ¿Por qué sentía que algo no estaba como antes?
¿Por qué si solo había pasado junto a ella dos días, nada era igual?
No tenía sentido…
Nada tenía sentido…
El problema era que enamorarse es aferrarse desesperadamente a algo sin querer renunciar, hasta que tus manos sienten el dolor. Pero cuando de pronto lo dejas ir, sí, es cierto, estás libre de todo dolor, pero tus manos están vacías.
Eso era lo que sentía Rafael.
Un vacío.
Un extraño vacío que había comenzado a apoderarse de él sin cordura y sin razón.
El timbre sonó.



- “¿Tan rápido llegaste?” Preguntó Rafael.
- “¿Qué tan rápido? Son las diez, me demoré bastante.”
- “¿Ya pasaron tres horas?”
- “De verdad que estás estúpido, ya vámonos de una vez.”
- “Está bien.”

Quedaba en San Borja Norte, fue difícil de llegar hasta que vieron una casa con muchas luces y gente afuera tomando. Supusieron que era ahí.
- “Rafo baja, aquí es.”
- “Baja conmigo.”
- “Van a pensar que somos maricas.”
- “¿Por qué pensarían eso.?”
- “No sé. ¿Por qué crees?.”
- “Baja conmigo oe imbécil.”
- “Ya ya.”

Una vez dentro, todo era luces, puchos, alcohol y muchas cosas más que no viene al caso mencionarlas. Rafael se sentó en una esquina cansado de ver a todos bailando y comenzó a tomar un poco, de pronto, una chica muy simpática se sentó junto a él.
- “Y tú?” Le dijo
- “¿Y yo qué?.” Respondió Rafael.
- “¿Y tú qué haces tan deprimido?”
- “¿Por qué crees que estoy deprimido.?”
- “Se nota, ¿quieres hablar de eso?.”
- “¿A una completa desconocida?.”
- “Aveces es mejor hablarle a alguien que no conoces, así no piensa nada de ti.”
- “Tienes razón, pero no te preocupes, no me pasa nada.”
- “Entonces.” Dijo ella. “¿Quieres bailar conmigo?.”
- “No tengo ganas de bailar.”
- “Bueno, entonces supongo que nos quedaremos aquí hablando sobre tus problemas, y quien sabe lloraremos y diremos lo mucho que sufrimos…”
- “Está bien, hay que bailar.” Dijo Rafael rápidamente. Ella sonrió.

Comenzaron a bailar, comenzaron a reir y comenzaron a conocerse. Ella se llamaba María José pero le decían Majo, y a él le encantaba ese nombre.
Bailaron por diez minutos, media hora, tres horas, toda la noche.
En tan poco tiempo ya se habían contado toda su vida. Sabían todo del otro.
- “Entonces, ésta chica, ¿nunca te volvió a llamar?.” dijo Majo interesada.
- “No, no tiene mi número igual.”
- “¿Y cómo esperas que hable contigo.”
- “Ella sabe donde vivo.”
- “Ah verdad…”
- “Pero bueno, la vida sigue, solo la he visto tres veces creo, así que no es nada de vida o muerte.” Dijo riéndose.
- “Exacto, ya ves, ahora te estás sintiendo mejor, ¿cierto?”.
- “Sí, gracias en serio.”
- “De nada.”

Ambos se quedaron viéndose fijamente y hablando con la mirada.
- “Ups, ya se me hizo tarde, me están esperando afuera. Me tengo que ir.”
- “Ya, espera, ¿me das tu número.?”
- “Claro que sí.” Dijo ella dictándole su teléfono. “Llámame ¿sí?”
- “Sí. Mañana te llamo.”
- “¿A qué hora?.”
- “A eso de las ocho, ¿te parece bien? Y si quieres a esa hora salimos.”
- “Me parece perfecto.”

Esa misma noche cuando Rafael regresó a su casa, lo único que pensaba antes de dormir era en lo maravillosa que fue Majo con él, en lo precioso que había sido ese momento, en todo lo que ella lo había ayudado, en que si no hubiera sido por Mauricio nunca la hubiera conocido, en que si no hubiera sido por que estaba triste ella probablemente nunca le hubiera hablado, en que si no hubiera sido por… por ella… nunca hubiera estado triste.
Entonces, solo entonces, pensó en ella. En Luciana.
En lo bella que era y en lo desgraciada también.
Luciana, alegría y pena. Sol y lluvia. Amor y tristeza.
Luciana, la única razón de sus pensamientos profundos.
Luciana…
Y así, pensando en Luciana, Rafael logró quedarse dormido.



Al otro día, Rafael se levantó temprano con otros ánimos y con otros aires. Fue a la cocina con otro resplandor que toda su familia pudo notar. Él era otro.
Preparó el desayuno para todos y puso la mesa, estaba feliz.
Se preparó para salir temprano ya que le habían encargado las compras de la casa, se despidió de todos y se encaminó a la puerta.
Cuando la abrió, vio algo más que una calle.
- “¿Casimuerto?” Preguntó Luciana sentada en la vereda frente a su puerta.
- “Hola.” Dijo él completamente sorprendido.
- “Hola… ¿A dónde vas?”
- “Voy a comprar a Wong.”
- “Te acompaño…” Dijo Luciana
- “Preferiría que no, tengo que venir rápido.”
- “¿Ya no me quieres?”
- “Luciana…”
- “Respondeme…”
- “Querer es algo que tu no sabes… Así que por gusto te respondería.”
- “¿No sé? ¿Por qué lo dices?”
- “Porque es cierto… como es posible que no supiera nada de ti por un mes… que me hayas dejado varado en Argentina… Tu no sabes lo que es querer…”
- “Rafael, yo no te deje varado en Argentina. Comenzando porque nosotros no eramos nada.”
- “Exacto.” Dijo Rafael con un extraño dolor en el pecho.
- “Además lo siento por lo que pasó, yo no quería que me vieras así, pensé que no te molestarías pero lo hiciste, no quería que estes así. Y discúlpame no fue mi intención herirte…”
- “No me has herido.”
- “Claro…” Dijo Luciana “Rafael discúlpame, yo te quiero. Yo no pensé que iba a ocurrir todo eso, discúlpame.”
- “No me expliques nada, no te disculpes. Total, no somos nada.”
- “Claro…” Dijo Luciana denuevo apenada.
- “Luciana, ya me tengo que ir.”
- “Rafael, quiero decirte algo.”
- “Luciana.. yo…”
- “Por favor déjame decírtelo.”
- “Está bien.” Dijo “Te escucho.”
- “Mira, yo te he aprendido a querer. Te quise desde el primer momento y solo quiero que sepas que yo me estuve aferrando a ti cuando tu me querías dejar ir…Disculpa si no supiste de mi todo este tiempo, esque… han pasado cosas…”
Hubo un silencio.
- “¿Qué cosas?” Preguntó Rafael.
- “Tengo un problema.”
- “¿Qué problema?”
- “Un problema que sale después de nueve meses.”
Rafael la miró, entendió.



- “¿Qué vas a hacer?” Fue lo único que atinó a decir.
- “Me voy a ir a Europa, si mi papá se entera de esto, me mata.”
- “Luciana, tienes que decirle. Como planeas hacer todo eso…”
- “Planeaba dejarlo ir… tu sabes, el plan A.”
- “Pero no pudiste…”
- “Obvio que no pude, no soy una asesina.”
- “Al menos eso no eres.”
- “¿Puedes ser más comprensivo?.”
- “Está bien. Lucianita preciosa, ¿con qué plata lo tendrás?”
- “Le puedo dar a una tía que vive en España.”
- “¿Le vas a dar a una tía tu hijo?”
- “Sí, me siento bien con darle eso la verdad.”
- “No lo llames eso…”
- “Lo llamo como me de la gana yo lo crearé.”
- “Estás loca…” Dijo él. “Bueno, y ¿por qué me lo dices?”
- “Porque no quiero irme sin despedirme de ti”
- “¿Cuándo te vas?.”
- “Pasado mañana, pero mañana no nos veremos porque tengo que pasar todo el día con mi familia.”
- “No sé si quiera despedirme de ti.”
- “Te amo.” Dijo Luciana abrazándolo y besándolo.
Rafael se derritió por dentro. Sintió que pudo detener ese momento y tenerlo por siempre. Pero no.
- “Luciana… yo…”
- “No digas nada, solo camina conmigo.”

Caminaron y caminaron, toda la mañana y toda la tarde.
Cuando ya eran las ocho, estaban en la puerta de la casa de Luciana que quedaba en Chacarilla.
- “Supongo que ya te tienes que ir.” Dijo Rafael sosteniéndola de la mano.
- “Sí…”
- “Nos vemos algún día entonces…”
- “Casimuerto.” Dijo sosteniéndolo del brazo, lo hizo volver hacia ella y lo apretó junto a su cuerpo dándole un beso. “¿Quiéres entrar?”.
- “¿Y tu papá?”
- “Él no se quedará ésta noche…”
- “Luciana no se si sea apropiado…”
- “Casimuerto, sólo esta vez, es la última vez…”
- “Pero estás…”
- “Eso no importa, créeme.”
Rafael la miró y de pronto algo invadió su mente. Se acordó de algo que no se acordaba bien. Tenía que hacer algo pero no sabía qué.
- “Rafael, ¿vienes?.”
Rafael trató de acordarse cuando entonces vino como un golpe. Tenía que llamar a Majo.
- “Casimuerto…”
Él miró su celular, miró a Luciana y entonces lo supo.
- “Vamos.” Dijo sosteniéndola de la mano y abrazandola.

¿Qué pasará con la historia? ¿Volverán a verse? ¿Estarán hechos el uno para el otro?



Sam Ilić
Pink Sherbet Photography
Photos8.com
alterna2

Anuncios 1.- Asuu no sabeen todo lo que está pasando, escribire sobre eso después, por cierto dentro de doce días tendré que dejarlos completamente ya que me voy de viaje de promoción a San Andrees wuwuwuuwuwu
Anuncios 2.- Siguiendo con la biebermanía, aquí hay un remix de BABY. Antes odiaba a justin bieber pero ahora me gustan algunas canciones, son buenas.
Anuncios 3.- El segundo video es LEJOS DE TI - GIAN MARCO. Cancion que estaba escuchando mientras escribía ésto. Es buenasa y va de acuerdo al tema. ESEE GASPARIIIN!





*Maafer G.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Rafael y Luciana. #2 El amor y la locura


Si no has leído el post anterior de RAFAEL Y LUCIANA, dudo que entiendas éste. Y si lo has leído, bueno nada. Ésta es la segunda entrega de una historia de la vida real, decepciónate.

“Bienvenido a Buenos Aires.” Dijo Luciana, vestida con una minifalda tan alta que no dejaba nada a la imaginación y un polo que le llegaba más arriba del ombligo.
- “¿A dónde vamos?” Dijo Rafael mirando un mapa que había cogido en el aeropuerto.
- “Ya pues, deja el mapa, conozco ésta ciudad. Ahorita vamos a ir a la casa de Juan Carlos, un amigo.”
- “¿Es casa o departamento?”
- “¿Y eso en qué importa?”
- “No lo sé, prefiero preguntar eso que preguntarte de donde conoces a éste pata.”
- “Bueno, eso tampoco importa.”
- “Lo sé.”
Caminaron hasta salir del aeropuerto, Luciana silvó y cogió un taxi. Le dijo la dirección mientras que Rafael se quedó mirándola.
Ella era hermosa.
- “Oye, ¿vas a subir al taxi o te quedarás mirándome” Dijo Luciana
- “Sí, lo siento.” Dijo Rafael.
Pasaron 5 minutos, 10, 15, hasta que Rafael dejó de contarlos y de repente Luciana se había quedado dormida su hombro. Él no lo podía creer.
- “¿Qué tal le va a Luciana?” Dijo el chofer del taxi.
- “¿Disculpe?” Preguntó Rafael muy extrañado.
- “Luciana, es la primera vez que la veo venir con alguien.” Dijo el chofer.
- “¿La conoce?” Preguntó.
- “Viene todos los fines de semana desde Perú, aveces me encuentra aquí en el aeropuerto y yo la llevo”
- “Ah, bueno la verdad, recién la acabo de conocer.”
- “¿Y ya se van de viaje? Esa Luciana, nunca pierde tiempo.”
Rafael dejó de hablarle, tenía razón. Sólo la conocía hace una semana y ya estaban yendo juntos a un viaje internacional. Juntos… Él se puso a pensar.. ¿Estarán juntos? ¿Luciana pensará en el como una pareja para una relación? ¿Estarán en una relación?
Rafael estaba confundido.

- “Ya llegamos.” Dijo el señor del taxi.
Cuando Rafael vio a su derecha, había un edificio gigante y muy elegante, parecía tan pituco que no pensaba que era el lugar correcto.
- “Gracias Erick.” Dijo Luciana despertándose y dándole plata.
Ambos entraron al edificio y llegaron al loby. Luciana fue hacia la recepción mientras que él estaba sentado sobre un sofá con su mochila.
- “¿Te vas a quedar sentado ahí?” Dijo Luciana yéndose al ascensor.
- “¿Tan rápido?”
- “Sí, el recepcionista ya me conoce?”.
Fue en el sexto piso donde se encontraba el departamento de Juan Carlos, el “amigo” de Luciana, y fue también el sexto piso donde Luciana se sentía como en su “segundo hogar”, por así decirlo.
- “Me encanta estar aquí”. Dijo Luciana sonriendo.
- “Siempre vienes, ¿no?”
- “Últimamente sí.”
De repente salió un hombre de un cuarto de al fondo con una toalla amarrada a la cadera sonriendo y dijo.
- “Mi nena, ¿Cómo estás?.”
Luciana lo vio, se emocionó, gritó y fue corriendo hacia él saltando.
- “Te extrañé.” Dijo Luciana abrazándolo.
- “Lo sé chiqui” Dijo Juan Carlos con un poco de indiferencia. “¿Y éste es?”
- “Es mi amigo casimuerto.” Dijo Luciana mirándo a Rafael.
- “Hola, en verdad me llamo Rafael.” Dijo estrechando su mano.
- “¿Qué tal?” Dijo Juan Carlos haciendo lo mismo. “Bueno, los amigos de Luciana son mis amigos, siéntete como en tu casa.”
- “Que lindo Juan Carlos.” Dijo Luciana abrazándolo más fuerte.
- “Ahora apúrense, que ya nos vamos a Pachá.” Dijo Juan Carlos.
- “¿Qué es eso?” Preguntó Rafael. Luciana y Juan Carlos se rieron.
- “¿Qué pasó Lucianita, me trajiste un extraterrestre?” Dijo Juan Carlos sarcásticamente.
- “Es una disco, la más grande de Buenos Aires.” Dijo Luciana sonriendo.
- “Bueno, ¿Cuánto es?.” Dijo Rafael.
- “Che pelotudo, mientras estés conmigo, la plata no es tu problema vite.”
- “Entonces, no hay tiempo que perder, supongo.” Dijo Rafael pretendiendo una sonrisa.
- “Exacto, Luciana, tu amigo me cae bien.”




Se prepararon, se subieron al carro (limosina), y fueron a la disco. Rafael veía todas esas calles, gente gritando y de pronto, un local blanco y grande con muchas luces y en la parte de arriba unas letras que decían “P A C H A”.
El veía toda la gente que bajaba de sus limosinas con los vestidos más preciosos de diseñadores luciendo el cabello del modo más ordenado el cual iba adornando sus perfectos rostros los cuales parecían carecer de defectos.
Rafael se sentía como un adefesio.
Bajaron de la limosina y al parecer, Juan Carlos conocía a todo el mundo porque los saludaba como si fueran amigos de años. Luciana, claro, no se quedaba atrás.
- “Hola ¿Cómo estás? Él es mi amigo casimuerto.” Decía Luciana cada vez que lo presentaba.
- “Hola, mi nombre es Rafael porsiacaso.” Decía cada vez que Luciana lo presentaba.
Ya dentro de la disco, todo era una locura. Drogas, besos, alcohol, trance y electro.
Pero dentro de todas esas locuras, la locura mayor, era Luciana. Quien se la pasaba tomando, drogándose, besando y bailando. Algunas veces, Juan Carlos se acercaba a ella, bailaban, se besaban, se tocaban.
De pronto, el la cogió por la cintura y se la llevó de la disco. Rafael, pensando que Luciana estaba fuera de razón y que había tomado demasiado, la persiguió.
Juan Carlos tomó un taxi con Luciana, mientras que Rafo cogió uno que estaba detrás y dijo la frase típica que todos queremos decir alguna vez en nuestra vida. “Siga a ese taxi”
Los siguió sigilosamente hasta el departamento de Juan Carlos, donde ambos entraron mientras que Luciana, se tambaleaba de un lado para otro, dando a entender su estado.
Minutos después, Rafael decidió subir al departamento, y sin tocar la puerta, entró.
La imagen fue clara: ambos semidesnudos besándose. Él, intentando “salvarla” dijo.
- “Desgraciado, apártate de ella.”
- “¿Pero que haces vos aquí?” Dijo Juan Carlos desconcertado. “Pensé que te quedaste en Pacha con una minita.”
- “Apártate de ella he dicho” Reclamó Rafael.
En eso, Luciana se levantó y lo miró.
- “Casimuierto, ¿Qué haces?”
- “Te estoy salvando.” Dijo Rafael.
- “¿De qué.?”
- “De… Un momento. ¿Tu quieres esto? ¿Quieres estar con él?”
- “Bueno…” Dijo Luciana. “Creo que eso es obvio.”
- “Entonces, Luciana, creo que ya me voy.” Dijo Rafael.
- “¿Por qué?” Preguntó Luciana
- “Chau cuidate.” Respondió Rafael dirigiéndose a la salida.
Cuando salió respiró profundamente y antes de dar un paso hacia adelante escuchó un grito.
- “Rafael.” Gritó Luciana. “¿Por qué te vas?”
El volteó, la miró y dijo.
- “Porque yo no pertenezco aquí.”
- “¿Ah sí?” Dijo Luciana riéndose. “Dime, ¿A dónde perteneces tú?.”
- “No lo sé, pero no aquí.” Dijo Rafael.
- “Pero, ¿Qué tiene de malo?”
- “¿Qué tiene de malo?” Grito él. “¿Qué tiene de malo?” “Haber Luciana, verte drogándote y bailando así no es algo agradable. Y no sé, yo creo que sería bueno que me hayas dicho que estabas con enamorado.”
- “¿Qué estoy con qué?” Dijo Luciana confundida. “No tengo enamorado y de todas formas que lo tenga o no, ¿eso de que forma te afecta?”
- “Me afecta porque venimos juntos, y no sé, creo que yo tenía una idea equivocada en mi cabeza, lo siento, soy muy estúpido.”
- “No lo eres.” Dijo Luciana acercándose. “El problema es que yo amo a alguien.”
- “¿Qué? ¿A Juan Carlos?”
- “Sí. ¿Es tan obvio?”. Preguntó Luciana
- “Creo que sí. Pero, ¿Por qué no están?.”
- “Será porque no me ama.”
- “La verdad no creo que tu lo ames.” Dijo Rafael
- “¿Por qué?” Preguntó Luciana.
- “Porque estás loca, y alguien tan loca no creo que pueda sentir amor.”
- “¿De qué hablas? La locura es el acompañante del amor.”
- “¿Qué?”
- “¿Nunca has escuchado la historia?” Dijo Luciana. “Hay todo te tengo que enseñar yo, ya mira era sobre que todas las emociones estaban jugando a las escondidas, y la que tenía que buscarlas era la locura.”
- “¿La estás inventando?”
- “No, presta atención. Bueno entonces la locura contó hasta 100 y comenzó su búsqueda. Cuando ya había encontrado a la mayoría, faltaba una y ésa era el amor. El cual estaba escondido detrás de un rosal porque le pareció, digamos, romántico. De pronto, la locura fue locamente por el rosal moviendo las ramas. Y en eso, se escucha el lamento del amor, y era que la locura había lastimado sus ojos con las espinas. Y como la locura se sintió tan culpable por haber dejado ciego al amor, dijo que iba a acompañarlo por siempre como su guía. Y desde ahí la locura viene acompañada con el amor que siempre es ciego.”




- “Lo del amor ciego te lo creo.” Dijo Rafael mirándola.
- “Lo de la locura es más cierto.”
- “¿Aceptas que estás loca?”
- “Acepto que vivo la vida mejor que tú.”
- “¿Por qué estás enamorada de Juan Carlos?”
- “Porque, casimuerto, en el momento en el que conoces a una mujer no puedes pretender que ella no está templada de alguien. Las chicas siempre tenemos a alguien en nuestro corazón, es como, una ley.”
- “No me gusta esa ley.”
- “Pero eso no significa, que no nos podamos enamorar de otros.”
- “¿Te enamorarías de mí?”
- “¿Tu de mí?”
- “No sé, esque tu estás..”
- “Loca.” Dijo Luciana. “Voy a quedarme con Juan Carlos hasta éste domingo, creo que sería bueno que te vayas.”
- “Sí, tienes toda la razón, me voy.”
- “Cuídate casimuerto, ¿nos volveremos a ver?”
- “No lo sé, tu sabes donde vivo.”
- “Entonces, no me esperes.” Dijo Luciana mientras que Rafael se iba.


¿Luciana y Rafael se volverán a encontrar?¿Cuál es la línea entre lo romántico y lo delirante? ¿Es posible saber cuándo pasamos esa línea?


Alineación a la derecha

*Maafer G.

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Sarub
leblon
OiMax

Mis anuncios 1: Por otro lado, las cosas en mi vida estan yendo extrañas, pero no estoy escribiendo nada sobre éso por ahora ya que estoy esperando a que se resuelva el misterio que envuelve éstas experiencias. Pero bueno...

Mis anuncios 2: Estaba escuchando ésta canción mientras escribía el texto, MANÁ- MUELLE DE SAN BLAS. (Mi mejor amigo esta aprendiendo guitarra y ya se sabe la intro)El juró que volvería y empapada en llanto ella juró que esperaría...


martes, 23 de marzo de 2010

Rafael y Luciana



Rafael estaba apunto del suicidio, la vida no valía nada, no era necesario decir que todo le llegaba porque nadie lo escuchaba según él, excepto su sobrina de catorce años a la que le contaba toda su vida, pero ella, inexperta e indefensa, no le podía aconsejar porque su vida ya era demasiado difícil. Según ella.

Entonces, sin nadie a quien acudir y en la cumbre de la juventud, época en donde los pensamientos y golpes de la vida duelen más, decidió que debería escapar de todo a lo que estaba atado. Osea, escapar de la vida. Entonces empacó sus cosas, le dejó una nota a su papá y un mensaje de texto a su sobrina diciendo “Me voy por un tiempo, voy a volver no te preocupes. Tengo que poner las cosas en claro”

Pero bueno, una cosa llevó a otra, y en medio de la soledad, Rafael terminó en un puente a punto de tirarse. ¿Por qué?
No entendía la vida, su mamá estaba muy enferma, su papá había terminado su segundo matrimonio, su vida universitaria no le satisfacía, la mujer a la que el juraba amor eterno lo engañó con su mejor amigo y para cornonar todo esto, había subido seis kilos.
Se que suena muy cobarde, pero ésta parecía la única solución.
Entonces Rafael prendió su IPOD, puso metal y se preparó para lanzarse.
Justo cuando todo parecía ser el fin, cuando nada tenía solución, cuando las cosas se veían borrosas y el destino incierto, escuchó la voz más dulce y la condena que lo atraparía desde ese día hasta el fin.

- “Creo que no debes hacer eso” Dijo la voz, una voz suave de una señorita.
- “Tu que sabes” Dijo Rafael
- “Esque así saldrás en los periódicos, serás la vergüenza de tus padres aunque estes muerto” Dijo ella
- “Ese es un modo retorcido de pensarlo” Dijo Rafael.
- “Bueno, retorcido es mi segundo nombre.” Dijo ella.
- “Entonces, según tú, ¿Cuál es la mejor manera?” Le dijo
- “Bueno pues, puedes tomar pastillas.” Le dijo.
- “Pensé que me ibas a decir algo más trágico como… ¿Cortarme las venas?” Dijo Rafael
- “Eso duele y probablemente no mueras, lo cual es peor.” Dijo ella
- “Suena como si lo hubieras hecho” Dijo Rafael en modo de burla.
- “Lo he hecho.” Dijo ella muy segura de sí misma.
Rafael se quedó en silencio y volteó a verla. Ella era una chica rubia de piel muy clara. A simple vista no pasaba de los diecisiete años, muy simpática y con una mirada muy estable que parecía leerte la mente.

- “¿Quiéres que me mate?” Dijo Rafael
- “No lo sé, eso depende de quien eres.” Dijo ella.
- “Soy Rafael.”
- “Soy Luciana y me siento rara por conocer a una persona un minuto antes de su muerte”
- “Lo siento.” Dijo.
- “¿Me haces un favor?” Dijo Luciana
- “No lo sé, depende de que sea” Replicó Rafael.
- “¿Puedes matarte mañana?”
- “No, no sé, ¿Por qué?” Preguntó muy intrigado
- “Porque no quiero ver como te mueres.” Dijo Luciana
- “Convenceme” Dijo Rafael.
Luciana se acercó a él lentamente con un poco de timidez, lo miró a los ojos y lo besó.
Rafael no entendió.
- “Gusto en conocerte Rafael.” Dijo Luciana yéndose.

Él se quedo en la gran nada, no había terminado de comprender que era lo que acaba de pasar. Sin embargo, decidió no matarse.
Regresó a su casa y habló con su familia. Sólo habían pasado dos semanas, pero para él fue una eternidad.
- “No entiendes mafer, ella era hermosa.” Dijo Rafael.
- “Yo creo que está loca.” Dije
- “Pero es la mejor de las locas.” Dijo
- “Rafo, nunca más la vas a volver a ver.” Dije
- “Sí lo se, pero ella me salvo ¿Entiendes?” Dijo Rafael.


Ese mismo día, Rafael soñó con ella, con su dulce voz y su profunda mirada. Cuando despertó oyó voces en la parte de debajo de su casa. “¿Visitas a ésta hora?” Dijo mirando el reloj que apuntaba hacia las once de la mañana. “Debe ser mi tía Ana, bajaré a saludar”
Rafael bajó, con su pijama de el capitán Krunch y su cara lleno de lagañas y aliento a recién despertado.
- “¿Rafo? Veo que recién te levantas” Dijo su papá. “Tenemos visitas, éste es mi amigo Federico y su hija..”
Antes de que termine la oración, Rafael sabía quien era esa chica.
- “¿Luciana?”
- “Sí, Luciana.. ¿Se conocen?.” Dijo el papá de Luciana con una cierta extrañesa.
- “No” Dijo Luciana. “¿Cómo sabes mi nombre?” le dijo a Rafael.
- “¿No te acuerdas de mí?.”
- “Disculpame, pero no.”

Siguieron la conversación en la sala mientas que Rafael subió a su cuarto, decepcionado y extrañado. “¿No se acuerda de mí?”
Mientras que estaba tirado en su cama, tocando guitarra, escuchando música, viendo al techo, la puerta se abrió de golpe.
- “No hagas eso casimuerto, mi papá ahora me preguntará muchas cosas.” Dijo Luciana como si no hubiera pasado nada.
- “¿Te acuerdas de mí? ¿Tu papá qué? Espera.. ¿Cómo me llamaste?”
- “Ya pues causa, ¿Tan buena fue mi actuación? Asu. Bueno, pensé que te habías matado.” Dijo
- “No, volví a casa. Qué raro que estes aquí.” Dijo Rafael aún hipnotizado.
- “¿Raro dices? Puede ser. Bueno, mi papá trabaja con tu papá.”
- “¿Por qué estas preocupada sobre si sabe que me conoces o no?”
- “Porque mi papá no sabe nada de mí, cree que soy santa.”
- “Uy ¿Santa? Esa ni yo me la creo.”
- “Sí, santa... Ya pues casimuerto, tu tampoco me conoces, si supieras la mitad de las cosas que he hecho, no estarías hablando conmigo.”
- “¿Tanto así?” Dijo Rafael.
- “Pongamoslo de ésta manera, todos los fines de semana me voy de viaje, cuando mi papá cree que me voy a la casa de mi mejor amiga en lobos, en verdad me voy a Argentina donde están un par de amigos.”
- “¿Por qué?”
- “¿Por qué? Simple, allá todo es más divertido. Droga, vida fácil, sexo sin preocupaciones.”
- “Nunca he ido” Dijo Rafael preocupado.
- “¿Quiéres ir conmigo?” Le preguntó encendiendo un cigarro.
- “No sé..”
- “Casimuerto, la vida es sólo una vez, no tomes tanto tiempo para decidirte, los “ no sé” son una experiencia menos, disfruta de ésta porquería a la que llamamos vida.”
- “¿Cuánto está el pasaje.”
- “Vaya casimuerto, como se nota que no me conoces… nosotros no pagamos pasaje”
- "¿Cómo es eso?"
- "Deja que mi amigo se encargue."
- "Está bien..."
- Entonces, ¿Te apuntas?."
- Contigo,sí.


¿Cómo continuará la historia? ¿Qué haces cuando la única persona que te puede salvar la vida, también tiene la capacidad de arruinarla?

*Maafer G.


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Creo que ésta canción le va perfecto al tema. THE WHITE STRIPES- FELL IN LOVE WITH A GIRL.